25 mayo 2015

Cuando la Sanidad Pública termina siendo negocio

Cuando la Sanidad Pública termina siendo negocio
Foto: Marea Blanca Alcañiz
Desde Marea Blanca Aragón no queremos dejar pasar la oportunidad de aclarar a la sociedad aragonesa el tipo de empresas a las que el gobierno de Aragón con una actitud déspota y desestimando cualquier acción de sentido común ha adjudicado la construcción del Hospital de Alcañiz.

Villar Mir es el dueño de OHL Pues bien Villar Mir ha sido imputado en varios casos de corrupción.

Imputado por los papeles de a Bárcenas por una presunta donación al pp, su empresa recibió 609 contratos públicos por un total de 7.758,21 millones de euros. De esta cantidad, 4.625 millones de euros, un 59,6% provienen de administraciones gobernadas por el Partido Popular.
Imputado por el presunto amaño de una concesión en Baleares, Villar Mir es sospechoso de haber sido el beneficiario de un plan frustrado impulsado por Matas para otorgarle la obra tras amañar el concurso.

En la cual Florentino Pérez declara como testigo por un negocio de 635 millones de euros. Aunque la adjudicación irregular no se llegó a producir, la Fiscalía Anticorrupción cree que hubo prevaricación, fraude a la Administración (en grado de tentativa) y falsedad documental, entre otros posibles delitos.

¿Por qué estas prisas del gobierno de Aragón para conceder esta obra?

El hospital de Alcañiz se ha adjudicado basándose en el modelo PFI modelo ya de sobra conocido fracasado y que cuesta más que el público.

Es una vergüenza si no lo paralizan los tribunales, que Aragón deba abonar a partir de 2018 alrededor de 393 millones de euros a empresas que están sumidas en procesos judiciales por presunta corrupcióny que son las que terminan quedándose los servicios hospitalarios.

Además de que estos 393 millones de euros pueden aumentar dado que el gobierno ha garantizado un interés anual de beneficio a la constructora y si este interés no se cumple, los aragoneses de su bolsillo lo pagaran.

El negocio es redondo para la empresa que gestiona el hospital, que ve cómo su rentabilidad está garantizada, por más que se disparen sus costes. Además de las posibles sableadas que pueda pegar la concesionaria por las pequeñas reparaciones o montajes accesorios que pueda llegar a hacer una vez este hecho el hospital pues nadie que no sean ellos puede tocar una pared del hospital.

Como ejemplo “6.000 euros por ocho tablones de anuncios de corcho” eso es lo que pedían en la vergüenza de la corrupción que es el nuevo Hospital de burgos (basado en el modelo PFI)…y si no, no los puedes poner. O los pones o te jodes y no los tienes.

El Hospital Universitario de Burgos, basado en el modelo PFI, el más grande y caro de Castilla y León,que iba a costar sólo 242 millones, ha duplicado su presupuesto y costará más de 2.000 millones de euros en 30 años, la cifra total equivale a más de la mitad de la mayor obra pública actualmente en construcción en el mundo, la ampliación del Canal de Panamá (3.400 millones de euros).

Este sobrecoste que ha tenido dicho hospital más del doble que esta ya por 620 millones de euros, está siendo investigado por la Unión Europea.Bruselas ha abierto un expediente de infracción(se enfrenta a una sanción) a España por el caso del Hospital de Burgos. Y las supuestas”Irregularidades” también están en manos de la Fiscalía.

Se prometieron tres cosas: que sería más barato, más rápido y que no aumentaría la deuda pública. Ninguno de los tres compromisos se cumplió.

Todos los hospitales que se han construido de esta manera han terminado costando más caros, y al final quien paga es el estado con nuestro dinero y el paciente.Viéndose este en medio de disputas económicas entre la concesionaria y la dirección del hospital mientras recibe un mala atención. Está claro que de una manera u otra salimos perjudicados siempre los mismos los ciudadanos.

Esto es lo que no queremos que pase con el hospital de Alcañiz.

Y esperamos que así sea pues otra vez la decisión de qué tipo de sanidad quiere el ciudadano aragonés está en sus manos y confiamos en su sentido común.