01 mayo 2015

La otra EPA: más de 85.000 empleos por cuenta ajena destruidos

La recuperación del mercado laboral aragonés por la vía del aumento global de la ocupación oculta tendencias inquietantes tanto en su calidad como en sus perspectivas de futuro: solo la iniciativa de quienes intentan buscarse la vida como autónomos ofrece tendencias ascendentes, mientras las cifras asalariados encadenan seis años de descenso únicamente ralentizado por el aumento de los contratos de tiempo parcial.

Lo dice la EPA, la Encuesta de Población Activa, en su versión de “ Media anual de los cuatro trimestres”, cuyo contenido apenas tiene reflejo en los medios de comunicación ni en el debate político y que trata los datos de empleo el términos de promedio, sin incluir las oscilaciones estacionales.


Según este estudio, en Aragón había al cierre de 2014 un total de 519.400 personas ocupadas, 106.200 menos que al finalizar 2008, cuando la crisis comenzó a manifestarse en la comunidad. Eran 4.100 más que al acabar 2013, en lo que suponía el primer ejercicio de creación de empleo neto.
UNA RECUPERACIÓN CON MATICES

Sin embargo, esa recuperación tiene matices. El principal lo ofrece el número de asalariados: 422.100, la cota más baja desde que en 2008 comenzó el proceso de destrucción de empleo en la comunidad. Seis años antes había 513.100 trabajadores por cuenta ajena, 91.000 más que ahora. El grueso de las pérdidas se concentra en el sector privado, que pasó de 410.300 a 325.500 (85.200 menos), mientras el público pasaba de 103.400 a 96.600 (reducción de 6.800).

La cifra de asalariados del sector privado se encuentra en su cota más baja de la serie, mientras que la del público registró un ligero repunte tras haber tocado fondo el ejercicio anterior con 94.400. El cambio de tendencia se debe, básicamente, a dos factores: por una parte, a la convocatoria de elecciones por orden judicial tras los recortes de la bolsa de empleo público en esta legislatura y en la anterior, y, por otra, al levantamiento de las restricciones en vísperas de las elecciones.

Mientras tanto, solo el autoempleo levanta cabeza. Lleva haciéndolo algo más de un año, desde que la mayoría de los registros tocaran fondo en 2013. Los 13.500 nuevos trabajadores independientes y por cuenta propia registrados en 2014 elevan la cifra global a 163.100 y sitúan el peso porcentual de este tipo de empleos por encima de un tercio de la ocupación (37,06%) al añadírseles los empleadores (autónomos con trabajadores a su cargo), que en dos años pasaron de 27.150 a 29.400. Con todo, este grupo sigue muy lejos de su marca de 42.400 en los meses de la Expo.
TENDENCIAS INQUIETANTES

La EPA anual revela otras tendencias inquietantes. Una es la de los negocios familiares, cuyas plantillas acumulan cinco años seguidos de descenso, desde su cota máxima de 6.300 en 2009 a los 1.700 con los que finalizó el último ejercicio (1.500 al final del primer trimestre de este año). Otra es la del cooperativismo, que únicamente ocupaba a 300 personas en Aragón (cien a 31 de marzo de 2015).

La tercera se refiere a la duración de las jornadas: las parciales ya suponen casi la sexta parte del total al alcanzar las 78.300 tras seis años consecutivos de aumento. Las completas se sitúan en 441.100 tras su primer repunte anual, de 5.100 empleos, desde 2008. En ese ejercicio, la relación era de nueve a uno a favor de las segundas.
ENVEJECIMIENTO Y RECURSOS PÚBLICOS

Otra de esas tendencias inquietantes para el mantenimiento del Estado de Bienestar no viene directamente reflejada en la EPA. Requiere cruzar sus datos con los del padrón, operación que revela que l a pérdida de población en edad laboral supera en Aragón a la pérdida general de habitantes.

El intenso proceso de envejecimiento hace que el descenso de población se centre en Aragón en el sector activo. La comunidad ha perdido 31.963 habitantes en sus primeros tres años de caída demográfica: de 1.349.467 el 1 de enero de 2012 a 1.317.504 en la misma fecha de 2015. En ese trienio, la población en edad laboral se ha visto reducida en 36.936 personas, mientras el grupo de los mayores de 65 años crecía en 6.679 y el de menores de 15 aumentaba en 1.706. Y el proceso se acentuará, con 161.250 aragoneses de entre 55 y 65 años por 125.181 de 5 a 15.

Ese proceso de envejecimiento demográfico coincide en el tiempo, además de con la emigración de miles de jóvenes que no encuentran futuro en su tierra, con un repunte de la población ocupada debido, al menos en parte, a la reducción de las cotizaciones sociales, caso de la tarifa plana de los nuevos autónomos, que se benefician de una rebaja media del 50% del sello en su primer año y medio de actividad.

Ese modelo, diseñado para incentivar el autoempleo, tiene un doble efecto en las arcas públicas: reduce el gasto al sustituir parcialmente el pago del desempleo por una bonificación de las cuotas (cuando el nuevo autónomo es un parado que opta por capitalizar su subsidio) al mismo tiempo que aminora los ingresos reales al bajar el pago efectivo de la cotización social. Está por ver si sus efectos reales se traducen en una reactivación de la actividad económica.